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Es
cierto que ante una agresión,
a menudo tendremos que reaccionar
rápidamente y con efectividad.
Por otro lado hay 3 aspectos principales
que deberíamos tener en cuenta:
a)
RIESGO.-
Es la amenaza que nos supone una
situación concreta.
No es lo mismo que una persona
ebria te empuje en un bar, que
un atacante con navaja.
b)
HABILIDADES.-
Tenemos que ser realistas y saber
qué somos capaces de hacer y qué
no.
Por ejemplo, sería casi una utopía
que una mujer de 50 kg intentara
luxar el hombro de un hombre de
100 kg.
c)
Posibles RESULTADOS.-
Este tercer aspecto a veces no
se tiene en cuenta pero
es importante. Debemos
considerar las consecuencias de
que nuestra acción tenga éxito
frente a la agresión. Es decir:
venganza posterior, posibles consecuencias
penales, riesgo para terceras
personas, etc...
Hay circunstancias en las que
es preferible entregar voluntariamente
nuestra cartera que enviar al
atracador al hospital, aunque
seamos perfectamente capaces de
ello.
Teniendo
todo esto en cuenta ahora hay
que DECIDIR,
y llevar a cabo nuestra decisión
sin dudas ni "medias tintas",
manteniendo siempre el principio
de
PROPORCIONALIDAD:
la respuesta deberá ser proporcional
a la agresión y el riesgo a nuestra
integridad física.
Comprensiblemente es muy difícil
pensar en todos los aspectos aquí
citados, a la vez que valorar
las posibilidades de huída, buscar
objetos que puedan ser usados
como armas en nuestra proximidad,
etc ... y todo esto en apenas
unos segundos (o décimas de segundo).
Por ello es aconsejable tener
las ideas claras y haber meditado
sobre todas las posibles situaciones
en que algún día podríamos llegar
a vernos envueltos antes de que
ocurran, por muy improbables y
lejanas que parezcan. |